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Reconectar con la Madre Tierra.

Reconectar con la Madre Tierra.

El ser humano posee una fuerza interior infinita, que comparte con la naturaleza y el cosmos. Los antepasados incas llamaban a esta fuerza “Kallpay” es una fuerza motriz interior que proviene de la naturaleza misma (Pachamama) Esta surge del rio de vida que habita la tierra, los ancestros llamaban a esto “Kawsay” la voluntad de vivir, presente en cada especie de la naturaleza.

Desde tiempos inmemoriales las culturas de la antigüedad reverenciaron aquel enorme poder que provenía de la Madre Tierra y de nosotros mismos, como hijos emanados de ella. Esta reverencia se reflejaba en el respeto por todo lo sagrado, las montañas moradas de lo divino, los bosques, ríos y manantiales. Este respeto por la sagrada naturaleza se ha perdido y con ella, la humanidad ha perdido su rumbo, su camino; desviándose hacia una artificialidad sin sentido, una búsqueda de identidad en la invención efímera de una humanidad irreal, artificial, antinatural y derrochadora de recursos.

La humanidad sería absolutamente diferente si volviese a conectar su corazón con la Madre Tierra, los mismos elementos que hicieron de nuestros antepasados seres espirituales aún siguen presentes, el verdor del bosque, el agua cristalina de los manantiales, la enormidad de la montaña, el silencio del desierto, la bravura del mar, el volar del cóndor y la laboriosidad de las hormidas.

Más aún, la tierra agoniza, como una madre rechazada por un mal hijo, la naturaleza envejece y muere, cada vez es más difícil su renovación natural por el proceso biológico dada la contaminación a nivel global, provocada por una especie que se ha convertido en una plaga, la especie humana, hijos pródiga de la naturaleza.

Más aún, estamos tan ligados a la Madre Tierra que apartarnos de ella ha provocado nuestra propia perdición y nuestra futura desaparición como especie. Pues aún con la tecnología humana no es posible reproducir todos los procesos naturales que tiene la Madre Tierra para renovarse, con toda seguridad miles de especies sobrevivirán después de nosotros. La ciencia moderna asevera que el hombre ha perdido masa encefálica, el deterioro muscular, la reducción del IQ. la perdida de fertilidad y baja de natalidad es ya visible en la actual sociedad occidental post-industrial y post-moderna en plena etapa de decadencia social, cultural y espiritual.

Pero no todo está perdido, la naturaleza tiene leyes físicas y cósmicas. Las antiguas culturas descubrieron principios de convivencia humana, principios que persisten hasta la actualidad. El santuario arqueológico de Machu Picchu constituye un ejemplo urbanístico de mutua convivencia, así lo citan arquitectos que han visitado el lugar.

Si el ser humano recupera estos principios, puede regenerarse  y regenerar su espacio. Nuestro cuerpo y sus procesos biológicos están íntimamente ligados a la naturaleza; la Madre Tierra habita dentro de nosotros mismos, dentro de millones de organismos unicelulares que la constituyen. Si el ser humano acepta los principios de la naturaleza puede reconstituir su fuerza física motriz, mental y biológica. Regenerar su equilibrio y armonía. Ese es el principal reto de la humanidad del siglo XXI: Volver a acércanos a la Madre Tierra y comprender sus misterios. Como dirían los sabios andinos, volver a reconectar nuestro corazón, la tierra es vuestra madre, no lo olvides.

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