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¿Que es vivir en comunidad?

¿Que es vivir en comunidad?

¿Que es ser comunitario?

¿Que es vivir en comunidad? Es creer que la comunidad es el eje de la sociedad y de la familia. Es creer en la capacidad de vivir no conforme a los deseos narcisistas del individuo sino a los intereses de todos expresados en la comunidad.

Es ampliar el concepto de familia nuclear y extenderla a la familia espiritual y cósmica, incluir a los seres vivos, las plantas y los animales en aquella familia. Incluir a las montañas, los ríos, los árboles y el mar. Y velar por los intereses de todos los seres vivientes.

¿Que es vivir en comunidad? Es entender que somos uno. Es organizarse a través del Ayllu libertario, de la comunidad empoderada e independiente, la comunidad que se abastece a sí misma en base a la ética del trabajo y la productividad de la Madre Tierra.

Co-laborar en comunidad

El comunitario no busca vivir de los demás, sino crear vida y crear bienestar en base al trabajo y el esfuerzo, arar la tierra con el sudor de la frente bajo el sol, ganarse el maíz al modo incaico es decir de modo comunitario sin explotar a los demás en provecho propio.

De cada quien según sus capacidades a cada quien según la comunidad. El comunitario es indesligable del sentido de comunidad. En una comunidad no existen individuos, por ende no se puede permitir la existencia de viudas, ni niños huérfanos y pobres abandonados a su suerte.

Si en una comunidad algunos miembros son abandonados a su suerte ante la indiferencia de los demás, entonces no es una verdadera comunidad o ha perdido su sentido comunitario. El comunero no delega esa función al estado porque el ayllu es anterior a la existencia del estado, por ende esa responsabilidad le corresponde a la comunidad.

La igualdad de todos

La comunidad así iguala a todos sus miembros, nadie vale más que nadie. El cargo de “Kuraka” es un servicio, una responsabilidad en manos de los más ancianos y sabios de la comunidad. No es sin embargo un liderazgo al estilo occidental, por el contrario es una vocación de servicio. El Kuraka es el servidor de todos sus hermanos. Y el cargo es rotativo pues todo Hatun Runa debe aprender a gestionar y defender la comunidad.

La comunidad es indesligable del principio de la reciprocidad andina, y de la práctica de la compasión. Es el amor nacido en el seno del grupo, por sus semejantes (Masi) y por lo diferente (Yana)

En la comunidad no hay lucha de clases, porque las clases no existen. Solo existe dos categorías: Comunidad y comuneros. No existen ni ricos ni pobres, pues nadie ambiciona la riqueza del hermano ni se despreocupa por la pobreza del hermano.

El discurso de odio para “derrocar” a los ricos no tiene sentido en una comunidad, porque la comunidad se construye en base a “iguales” y propugna la aceptación de las diferencias internas en pos de la interiorización de un sentido de comunidad.

Donde cada persona contribuye en proporción directa a su capacidad, los que más recursos tienen más aportan. Esto sin embargo debe ser realizado de forma recíproca y voluntaria. De ninguna forma se debe utilizar la violencia para despojar al que tiene más recursos ni enajenarle de sus bienes en contra de su voluntad.

Enfoque en la calidad de vida y soberanía alimentaria.

¿Que es vivir en comunidad? Por el contrario la comunidad lejos de estar constituida en base a la lógica del capitalismo, es agrocentrica, porque prioriza la soberanía alimentaria por sobre lo demás. Difícilmente puede existir acumulación capitalista en una comunidad de iguales, por el contrario existe paridad de poder adquisitivo en base al trabajo de la tierra y el desarrollo sustentable de los recursos de esta.

Otra característica de la comunidad es la falta de burocracia, ya sea burocracia de estado o burocracia comunista, por ende es innecesaria la necesidad de la burocracia comunista partidaria propugnada por Lenin, de los “representantes del pueblo, los secretarios y comisarios”

En la comunidad tales cargos son innecesarios, porque los cargos de responsabilidad son rotativos es decir todo comunero padre de familia tiene la responsabilidad de ejercer en algún momento su responsabilidad cívica de organizar la comunidad y defender sus intereses.

La práctica de la no-violencia.

Otro principio fundamental que permitirá la existencia y permanencia de la comunidad es el principio de la no-violencia, basado en construir una comunidad sobre la coexistencia pacífica y la integración con la naturaleza. En la defensa legítima y la resistencia no-violenta, sustentada en crear una comunidad pacífica donde no exista delincuencia ni esta sea permitida por los comuneros.

De igual forma donde no se ejerza ninguna clase de violencia ni desde la dirigencia (dictadura) ni desde las bases (oclocracia) por ende la forma de elección es el asambleismo y la democracia directa donde cada opinión y voto tiene el mismo valor.

El objetivo de evitar todo tipo de violencia es re-humanizar al ser humano, devolverle su condición natural porque la violencia deshumaniza y convierte al humano en una máquina, en un individuo desarraigado, narcisista y egoísta. Es permitir la crianza de una nueva generación, de una nueva humanidad libre de violencia.

La felicidad como objetivo de la humanidad.

¿Que es vivir en comunidad? Y por último la felicidad, el objetivo supremo de la comunidad es la felicidad en todas sus formas. Es entender que no venimos al mundo a acumular riquezas, bienes o dinero. Venimos por sobre todo a ser felices, a través de la cosmovivencia, la vivencia comunitaria y el afecto familiar.

A través de la práctica de la convivencia, la armonía, la felicidad, el amor, la compasión, el altruismo, la cooperación, la solidaridad. La práctica de todas las formas de expresión de esa felicidad a través del arte. La comunidad es un mundo de colores, de música, de canto, de danza, de festejo.

Porque quien es libre, es feliz. El comunitario se desprende de la tecno-obsesión consumista en pos de ganar felicidad a través de la cosmovivencia comunitaria, a través de poner en práctica su humanidad. Y encuentra la felicidad a través de este camino.

Cambiando la forma de pensar

Pero dicha felicidad requiere no solo el desprendimiento de la tecno-obsesión consumista, sino también cambiar su forma de pensar. Renunciar a la dualidad ontológica occidental, renunciar al juicio de valor, renunciar a la acumulación de bienes y renunciar a la lucha de clases y a todo método que fomente la violencia.

El comunitario necesita trascender los valores occidentales consumistas y sumergirse en los valores comunitarios. Cambiar su escala de valores. Dejar de ver la vida en blanco y negro y empezar a ver la diversidad de colores de la vida y de la naturaleza, de la existencia misma. El occidental que se sumerge en los valores andinos empieza a comprender la universalidad de esta cosmovisión y empieza a comprender su similitud con la espiritualidad de los pueblos indoeuropeos, sus ancestros.

El comunitario para poder aprender a convivir con sus semejantes aprende a desprenderse el ego, del deseo, de la necesidad de tener la razón, del orgullo narcisista, de la crítica destructiva, de deseo de imponer la voluntad. Pues esto implica la generación de conflicto y discordia en la comunidad. Muchos proyectos de formar una comunidad han fallado por no comprender esto: No eran una comunidad auténtica sino un conjunto de “individualidades” agrupados.

Aprender a “ser” en armonía con la naturaleza.

El comunitario debe aprender a ser como los árboles, las aves y las flores. Manifestar la belleza de su existencia y compenetrarse con la comunidad sin afectarla, manifestarse sin implantar, expresarse sin atosigar, actuar sin imponer, proponer sin mandar, opinar sin criticar.

El comunitario llega a comprender que renunciando a la impulsividad natural del ser humano por imponerse, cede parte de su voluntad a la voluntad de la comunidad. Así la comunidad se hace “una sola” y el comunitario se hace parte del cuerpo espiritual de la Comunidad. De esta forma el Ayllu se encarna en una humanidad, su voluntad de vivir, de expresarse y de ser, se transforma en la voluntad conjunta de la comunidad. La comunidad demuestra su poder y su fortaleza, su vitalidad y su fuerza espiritual. Este es el poder de la vida, es la manifestación de la “Voluntad de Vivir” de todos los seres. La comunidad es como una célula viviente.

La práctica hace la comunidad.

Aunque esto sea fácil de entender, sin embargo es difícil de aplicar, requiere paciencia y práctica. Pero quien aprende a integrarse a la comunidad, tendrá la puerta abierta para aprender a integrarse con la naturaleza y el universo. El ser humano se convierte en “wu wei” en un espectador, un contemplador, un restaurador, un creador, un armonizador y su presencia ya no representa amenaza ni destrucción de la naturaleza ni de la humanidad, por el contrario es causa de amor y de compasión, de ayuda y de altruismo, porque esos son los valores de la comunidad y de la tierra misma.

Como dijo el Amauta quechua Fausto Reinaga “El hombre es tierra que piensa”. El comunitarismo andino es la filosofía del Buen Vivir.

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